Personalidades en el Palacio del Olvido

Posted in Reflecciones y poemas with tags , , , , , , on mayo 15, 2011 by Emmanuel

En una reunion, extrañamente se congregaron  las 7 personalidades de mi alter ego, al parecer alguien las habia invitado a este palacio olvidado.

El caos reinada, y mientras iba caminando hacia la sala principal comence a observar  a cada una una de mis personalidades:

Dos de ellas discutian  sobre quien iba a controlar mi cuerpo, la primera tenia una mirada sensata y hablaba con orgullo, la otra no parecia estar muy cuerda, demente seria una manera de describirla.

El sujeto que estaba sentado en la mesa principal grito: – Esto es una fiesta? donde estan las mujeres

A lo que le contesto otro que parecia estar metido en su lectura:

– es que no puedes divertirte sin mujeres? que hombre tan simple –

– regresa a tus libros donde vives historias de otros, yo planeo hacer mi propia historia – le respondio un tercero, que parecia estar atento a todo lo que sucedia al rededor y al mismo tiempo que buscaba una salida.

Una cuarta personalidad aparecio gimiendo de cansancio: – bien ya recorri todos los pasillos de este palacio, mi siguiente conquista sera… nadar 20 veces a lo largo de la picina.. y luego…  – Se perdia su voz mientras seguia su camino.

Segui mi camino y me encontre con el ultimo de ellos, era un solitario perdido en sus pensamientos, mirando la luna creciente. Se le oia susurrar; – tan lejos y a la vez tan cerca como hare para capturar tu escencia? – parecia sumido en una extraña melancolia romantica.

Me di cuenta de las intenciones del organizador de este evento, pues en el salon de baile habia una mascara con 7 orificios… queria unificar mis personalidades y enmascarar mi locura.

Un bosque de recuerdos perdidos

Posted in Sin categoría on julio 7, 2016 by Emmanuel
Porque me cuesta tanto olvidarte?… Solo mi necio cerebro sabe la respuesta. Pensé que borrando todo rastro de ti podría si no al menos calmar mi ansiedad de estar contigo. Pensé que así, por lo menos no te vería con otro y no me dolería el verte feliz con alguien más.. Tú natural forma de ser tan discordante a la mía, me hacía dar cuenta de todo lo que escondo, porque mi cabeza es un laberinto de locura insana. Mi naturaleza es una mescla de todo lo que he tomado para recrearme, para no romperme de nuevo. He creado miles de máscaras para tapar los agujeros que tengo dentro. Tal vez es por la soledad repentina de no estar cerca de nadie. Y por la soledad que siempre he cargado que te idealizo más de la cuenta. Pero aun así, esos recuerdos que tengo de ti, son tan perfectos en su miles de imperfecciones. No quiero borrarlos, no quiero darme cuenta de lo falsos y reales que son. Nunca nada salía acorde a mis planes, nunca podía tenerte completamente para mí. Y mi lógica analítica se perdía en la contemplación de tus ojos, tu mirada perdida, lo que hubiera dado por perderme con ella en algún bosque olvidado. Donde no tuviera que pensar tanto. Donde estos laberintos de locura no me acorralaran.
No escribo desde hace mucho porque al hacerlo siempre me rompo, siempre dejo una parte mía en mis escritos, y me queda tan poco de mí, mi orgullo, mis presunciones, todas las mentiras que me cuento a mí mismo se ven reflejadas en mis escritos. Pero solo así me libero de ellas, las dejo morir y renazco, no sé si sea para bien o para mal, pero aquí estoy, dejándote ir. Sé que pensaras que soy un loco obsesivo y tienes parte de razón, pero quiero que sepas que fuiste importante para mí y que en este escrito esta parte de mi corazón y parte de mi alma. Espero que tus recuerdos de mi sean al menos lindos, al menos puros.
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Pescador de estrellas

Posted in Sin categoría with tags , , , , , on abril 1, 2015 by Emmanuel

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Era una de esas noches vacías, con silencios  prestados y preguntas abiertas.

Un hombre sentado a orillas del rio estaba pescando estrellas, y en cada estrella había una

historia.

-… ¿Me recuerdas?… – la pregunta era casi un susurro, aunque pensándolo bien tal vez carecía

de sonido.

-¿Me recuerdas? – volvió a preguntar- ¿Recuerdas el  brillo en mis ojos?-

El hombre acerco su rostro y en sus tristes ojos  solo se podía apreciar un pálido gris, tenía la mirada en un punto fijo, miraba sin mirar.

A pesar de lo decolorado que tenía los ojos, Si observabas con más detalle, podías darte cuenta que antaño este hombre había tenido los ojos tan oscuros como la profundidad de un abismo.

El hombre se levanto y le echo una ojeada al rio, luego su mirada ascendió a la luna, era una redonda luna llena, Rio entre dientes y dirigió sus palabras al vacio.

-Aunque lo preguntes con esa mirada arrepentida y llena de melancolía, aun te encuentro grotesco, tu forma real se ha perdido, todos aquellos viajes que has hecho han tomado factura, ahora eres una vasija rota y la locura se está apoderando de ti, pero aunque la lastima nunca ha sido mi fuerte te contare lo que recuerdo.-

Camino hasta el final del muelle y acomodo su caña de pescar junto a los otros utensilios de pesca y prosiguió.

-Sí, recuerdo los días en que tus ojos brillaban como luz de luna. Peligrosos como noche en altamar, guardando una esperanza irreal.

Tenías preguntas en cada espacio de tu cuerpo, y anhelabas respuestas como un sediento en el desierto. Te guiabas por el instinto y caminabas entre bestias con la seguridad inocente de un bebe. Coleccionabas conocimientos  en frascos como un coleccionista de mariposas, y cuando se llenaban solías regalarlos a los pobres de espíritu. No albergabas miedo pues te alimentabas de fe.

También recuerdo el fulgor de tu alma, eras como una llama incandescente que iluminaba ciudades enteras. Tu voz era un relámpago en una noche despejada, hacía temblar a los arboles,  tus palabras eran como rayos cargados de electricidad que se estrellaban sin compasión en el corazón de los hombres…

Pero Aquellos días en los que el abismo de tus ojos me parecía infinito. Aquellos días en los que rebozaban de vida se perdieron con las tormentas que el destino, tan irremediablemente caotico, dejo para nosotros. Los sonidos de la tormenta tan incomprensibles aun están grabadas en mi cabeza y aun me parece oir una carcajada gutural en el centro de esta. El jinete de la tormenta, suele perseguirme en sueños terribles.-

El hombre rio para sus adentros, se agacho y toco la superficie del agua. Había una pisca de ternura en los ojos del pescador. Podría decirse que hasta sentía pena.

– ¿No lo recuerdas tu? ¿No recuerdas las batallas que luchamos juntos? ¿Las heridas que nos marcaron  el alma? Cuanto de ti hay en esa vasija, sé que no se ha derramado toda tu cordura, pues puedo ver que en tus ojos, aunque opacos y desgastados, hay algo del color que les correspondía.-

Se hizo un silencio profundo, ni los grillos se atrevieron a romperlo por temor a que el mundo

colapsara ante la mirada llena de ira que tenía el pescador de historias.

El pescador se irguió en todo su esplendor y con el puño apretado golpeo con fuerza la madera que sostenía el muelle.

Un sonoro crack retumbo y por un largo minuto el eco recorrió todo el rio. El pescador le grito al rio.

-Cuéntame la verdad!!- estallo – Dímelo sin rodeos, cuéntame si en el mar del tiempo, allá en alguna isla deshabitada abandonaste la esperanza. Dime si aventaste por la borda todo lo que aprendiste en algún arrebato de locura, Si el dolor presiono tan fuerte tu corazón que exprimió todo tu valor… Quisiera conocer como dejaste que todo esto sucediera.-

El reflejo del pescador se hizo borroso por las pequeñas olas que surgieron al golpear el muelle y cuando la forma del pescador empezó a recobrar claridad, este se miro así mismo encendido por la ira, y noto que sus ojos estaban más negros de lo que nunca habían sido. Sonrió.

– Pasión, eso es lo que perdí.- El mismo susurro que carecía de sonido se hizo fuerte en la mente del pescador.

Pero el pescador sabia que a veces el mar nos arranca cosas y si seguimos pescando en su lecho, siempre terminemos recobrándolas.

Tomo sus cosas y subió a su bote, le dijo adiós a su reflejo con la esperanza de que la próxima vez que lo vea este tendra una forma mas imponente y continuo su camino hacia altamar.

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No me pidas mas de lo que puedo dar.

Posted in Sin categoría on diciembre 6, 2013 by Emmanuel
“Si me pides besos, te daré cuantos exijas de mí.
Si me pides caricias, tendrás a tu disposición mis manos hasta el anochecer.
Si me pides amor, saciare tus deseos con todo el amor que puedo dar.
Si me pides diversión, te prometó extravagantes diversiones que extenuaran tu alma.
Pero si pides mi corazón… tendrás que darme el tuyo.”

Cuan viejo el Acebo llegó a ser.

Posted in Sin categoría with tags , , on diciembre 1, 2013 by Emmanuel

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En un Principio, fue el bosque.

Era un bosque fuerte, y viejo. Y crecía al lado de un arroyo, cerca de una torre toda de piedra.

Había un tibio sol, eso era bueno. Había  enredaderas, eso era malo. Había viento, y eso no era ni bueno ni malo. Solamente  hacía que las hojas y las ramas se mecieran.

También había una dama, ella tampoco era ni buena ni mala. Ella venia de la torre. Cambio la tierra he hizo un jardín. Corto los otros árboles y los quemo en la torre.

Pero el árbol de Acebo ella no lo corto. El Acebo creció y expandió sus ramas en los espacios abiertos. Y eso fue bueno.

Paso el verano, que era cálido. Paso el invierno, que era frio. Había pájaros, que no eran ni cálidos ni fríos. Ellos construían nidos y a veces cantaban.

Ahí también estaba la dama. Ella tampoco era cálida ni fría. El Acebo, crecía a un lado del arroyo, sus ramas esparcían su tierna sombra.

La dama se sentaba debajo del Acebo leyendo libros.  Trepaba sobre el Acebo buscando nidos. Descasaba sobre el Acebo, durmiendo bajo su tierna sombra.

Estas cosas no eran ni buenas ni malas. Ninguna de ellas era tibia o fría. Simplemente eran.

Había el amanecer, que era luminoso.  Había el anochecer, que era oscuro. Había una luna, que era ambos, luz y oscuridad.

Había un hombre. Él era ambos. Venia de la torre. El y la dama se sentaban a un lado del Acebo Ambos cerca del Acebo. Ambos.

El hombre le hablo a la dama. El hombre enseño a la dama. El  hombre le canto a la dama.

El hombre dejo la torre. La dama dejo la torre. Ambos dejaron la torre. Ambos.

El jardín creció. El jardín quedo desatendido, cambio.  El jardín creció y cambio y entonces el jardín dejo de ser.

La torre no creció. La torre quedo desatendida, no cambio. La torre no cambio y permaneció.

El Acebo Creció. No cambio. Permaneció.

La dama regreso a la torre.

Corto una rama del Acebo para hacer una corona, lo cual fue malo. Ella corto las enredaderas y las quito de las ramas, lo cual fue bueno. Ella cambio la tierra he hizo un jardín, que no fue ni bueno ni malo.

Se sentó debajo de del Acebo leyendo libros y lloro. Se sentó bajo el Acebo en el sol y lloro. Se sentó bajo el Acebo en la lluvia y lloro. Se sentó bajo el Acebo y la luna y lloro.

Estas cosas no fueron ni buenas ni malas.

Se sentó bajo el Acebo y canto.

Se sentó bajo el Acebo y canto.

Se sentó bajo el Acebo y canto.

La dama se sentó bajo el Acebo, eso fue bueno. La dama lloro, eso fue  malo.

La dama canto, eso era bueno. La dama dejo la torre, eso era malo. La torre permaneció, eso no fue ni bueno ni malo.

El Acebo cambio, lo cual fue bueno y también malo.

El Acebo permaneció. Había un arroyo que era hermoso. Había viento que era hermoso. Había pájaros que también eran hermosos.

La dama vino a la torre, lo cual fue bueno. Ella cambio la tierra, lo cual fue bueno. La dama canto, lo cual fue hermoso. Crecieron tomates, y ella los comió, y eso fue bueno. La dama se sentó bajo el Acebo leyendo libros, lo cual fue hermoso y bueno.

Hubo sol y lluvia. Hubo día y noche. Hubo verano e invierno.

El Acebo crecía, y eso era bueno.  La dama se sentaba sobre sus nudosas raíces y pescaba. Y era bueno. La dama miraba las ardillas jugar entre sus hojas y reía, y eso también era bueno.

La dama se torció el pie con una piedra, y eso fue malo.  Ella se recargo contra su tronco y frunció el ceño, y eso también fue malo. La dama canto una canción para el Acebo. El Acebo escucho. El Acebo se dobló. La dama canto y una rama se convirtió en un bastón, y eso fue bueno.

Camino apoyándose en él, y eso fue bueno.

La dama trepo sobre sus ramas más altas, mirando dentro de los nidos, eso era bueno. La dama se pinchó las manos en sus espinas, lo cual fue malo. Ella chupo la perla brillante de su pulgar, y se deslizo, y grito, y cayó.

Y el Acebo se dobló.  Se dobló. El Acebo doblo sus ramas para poder atraparla.

Y la dama sonrió, eso sí que fue hermoso. Pero había sangre en sus manos, y eso era terrible. Pero la dama miro su sangre, y rio, y canto. Eran bayas brillantes como la sangre, y eso fue bueno.

La dama hablo al Acebo, fue algo bueno. La dama le dijo cosas al Acebo, También fue bueno. La dama canto y canto y canto para el Acebo. Lo cual fue maravilloso.

La dama tenía miedo, y eso era malo. Ella miro la corriente de agua. Miro en el cielo. Escucho al viento, y tenía miedo. Y eso era malo.

La dama se dio la vuelta hacia el Acebo. La dama descansó su mano en su tronco. La dama le hablo al Acebo. El Acebo se dobló, y fue algo bueno.

La dama tomo aliento y le canto una canción al Acebo. Ella cantó una canción y el Acebo se acurrucó profundamente en la tierra. Canto una canción a todo lo largo de la corriente y un nuevo brote de Acebo nació de la tierra. Ella  canto y en todo alrededor de la torre trepo un nuevo Acebo. Canto en la cima de la torre y ahí creció un nuevo brote de Acebo.

La dama canto y se volvieron uno. Alrededor de ambos ahí creció un nuevo Acebo. Un nuevo brote creció y se enredó en la torre. El nuevo Acebo creció y abrió su follaje hacia lo alto del cielo. Ella canto hasta que ninguna parte de la torre pudo verse, y eso fue bueno.

La dama se paró a un lado del viejo Acebo, sonriendo.  Miraron hacia su recién crecida arboleda, y fue buena.

El viejo Acebo parado a un lado del arroyo contemplo las colinas que tenía debajo. Se puso de pie junto a la orilla de su nuevo bosque y sintió la tierra debajo y supo que era bueno. Sintió el sol sobre sus hojas y sabía que era bueno.

El viento rozó contra él. El viento era malo. Se inclinó. Dobló las ramas en contra de laventana en la torre.

La dama se acercó a él. Ella miró hacia las colinas. Hubo un atisbo de humo en el cielo. A lo lejos, Habían formas que se movían a través de las colinas.

Había grandes lobos negros, con bocas de fuego. Había hombres que habían sido transformados a medias en pájaros. Eran ambos, y  malos.

Lo peor de todo había una sombra torcida que asemejaba a un hombre. El viejo Acebo sentía la tierra alrededor de este último crecer enferma, y tratando de alejarse.

La dama se paró detrás de su tronco. Tenía miedo. Se asomó hacia las colinas cercanas. Las formas se acercaban cada vez más, lo cual era malo.

El antiguo Acebo se inclinó. Se inclinó hacia la dama.

La dama lo miro. Miro a las colinas cercanas. Le puso la mano sobre su tronco, fue algo bueno. La dama pregunto. El acebo se dobló de nuevo.

La dama canto. Canto al Acabo. Le dijo cosas. Le dijo sus palabras. Ella lo dijo.

El viejo acebo se dobló y se convirtió en un hombre. Era ambos, y era bueno.

La dama canto, el nuevo Acebo se convirtió en una lanza, y esto fue bueno.

El viejo Acebo doblo sus ramas y tomo la lanza. El viejo Acebo estiró sus raíces y se dirigió a través de la arroyo. Golpeo a los lobos y los ensarto la tierra. Doblo sus ramas y saco otras lanzas. Lo mordieron, pero eso no fue nada para él. Apretó a los hombres-pájaro, los atrajo hacia él, y los desgarro.

Al final vino la cosa hecha de sombras, y fue malo. Cuando se movía por el suelo el sentía la tierra intentando arrastrase lejos. Se sintió enfermo y se apartó del contacto con la cosa hecha de sombras.

El viejo Acebo dobló las ramas otra vez, y trajo una lanza, su madera de color verde vivo. Su hoja tan brillante como la sangre de la baya. La condujo hacia la cosa hecha de sombras, Y lo ensarto hasta la tierra, y lo vio aullar y quemarse y morir, y fue bueno.

El viejo Acebo volvió a la torre,  y fue bueno. La dama le sonrió y le canto, y fue muy bueno. La dama miro sus heridas. Lloro y le canto, y él se dobló, y eso fue bueno.

La dama le dijo que se debía marchar, y eso fue malo. Dijo que regresaría, y eso fue bueno. Dij que sería peligroso, y el viejo Acebo estiro sus raíces dispuesto a cruzar el arroyo.

Ella negó con la cabeza. Le dijo que se quedara. Que se quedara ahí junto a la torre. Que la mantuviera segura hasta que ella regresara.

El viejo Acebo estiro sus raíces hasta que quedo junto a la torre. La dama entro, luego salió. Le dijo adiós.

El viejo Acebo se inclinó, y de una rama, hizo para ella un bastón de madera verde y húmeda.

El viejo Acebo se dobló, y de sus ramas, tejió una corona para ella, todas luminosas con bayas.

El viejo Acebo, convertido en hombre, le rozó la mejilla con su propia mano de corteza rugosa.

La dama lloro, y rio, y se fue. Y eso fue bueno y malo, ambas y ninguna, todo a la vez y algo más.

El Viejo Acebo permaneció. La torre permaneció. El viejo acebo permaneció junto a la torre. El viejo Acebo en todo alrededor de la torre.

El viejo Acebo permaneció, y eso fue bueno.

El verano se fue.

El invierno se fue.

El jardín se fue.

El viejo Acebo permaneció, y eso fue bueno.

Los huesos de los lobos se fueron.

Los techos de la torre se fueron.

Los cristales de las ventanas se fueron.

El viejo acebo permaneció, y eso fue bueno.

El arroyo se fue.

La torre se fue

El Viejo Acebo permaneció.

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Historia: Patrick Rothfuss

Traducción: Emmanuel Goyer.

Dioses olvidados.

Posted in Reflecciones y poemas on junio 9, 2013 by Emmanuel

El mundo a cambiado a su antiguos dioses por unos nuevos.

Ahora ya no se dicen seguidores o fieles, se auto-denominan ateos. Estas personas  siguen a sus nuevos dioses con el mismo fervor que lo hacían antes.

Piden a su dios de la ciencia la seguridad del futuro. Adoran con pasión a su dios de la tecnología para que calme sus ansiedades y les de paz. Siguen ciegamente a su dios del televisor a quien por las tardes adoran en su santuario. Buscan al dios del vino y la noche en los bares nocturnos para saciar su ansiedad de amor y felicidad.

El mundo no ha cambiado en absoluto… solo ha sustituido sus antiguas costumbres y les ha puesto nombres nuevos.

***Extraño en tierras extrañas***

Posted in Sin categoría on marzo 8, 2013 by Emmanuel

lovely_time_by_popoks-d4cj5njEl reloj marcaba las 8 P.M. ¿o serian las 9 P.M.? Hace mucho que no cambio la hora. Aquellos que inventaron el tiempo mueven las horas como si tuvieran poder sobre él, como si este de verdad siguiera algún patrón constante. Locos no comprenden que no existe el tiempo.

Aun así, camine por las calles atestadas de gente. Como todos los días.  “Días” esa palabra que usan para contar su existencia. Así le pusieron por que el sol brilla y la oscuridad se oculta. Ciegos, Si pudieran ver que se oculta en sus rostros y habita en sus corazones.

Algunos vibran de felicidad y otros se estremecen de tristeza. Probablemente mañana sea todo lo contrario. Siempre quejándose del pasado y añorando futuros improbables. Tontos,  si dejaran de pensar en esas cosas, tal vez sus ojos miraran el presente y podrían vivir.

Era justo lo que antes hacía yo, ¿Ese era yo? No, ese era otro, y usaba mi mismo rostro.

Tengo hambre, siempre la he tenido. Antes era hambre de conocimiento, ahora solo necesito comida para mantener con vida esos conocimientos. Dime tu ¿los necesitaba tanto como la comida? El gato no contesto y siguió hurgando el basurero. Seguramente el también tenía hambre.

– Mami, mami ¿qué le pasa a ese hombre?, se ve hambriento.- Grito una niña al verme pasar.

– Deja de tontear y apúrate que vamos a llegar tarde al colegio.- Contesto la madre.

Claro solo la inocencia tiene ojos para ver la realidad. Aquellos que ya la perdieron solo ven fantasmas en las calles, fantasmas de la realidad. Tan ciegos y tan locos.

Comí, claro que comí, una de esas hamburguesas tan comunes con una gigantesca “M” amarilla en la caja. De esas que gritan cómeme, aunque sean basura, no solo los gatos comen de la basura me susurro una paloma.

Siempre hay curiosos que tiran monedas a los fantasmas como yo, tratando de regresarlos a la realidad. A su realidad, ¿Quién les dijo que quería volver? Ciegos no pueden verme como yo a ellos. Los puedo ver con tal nitidez que lastiman mis ojos,  los rasgos de su alma brillan ante la luz del Sol, pero ¿Quién puede verlos? Al menos ellos ni se fijan. Solo a oscuras revelan su alma, y solo algunos quieren verla.

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Seguí caminando sin rumbo, ¿alguna vez tuve rumbo? Alguna vez creí tenerlo. Nadie lo tiene.

Olía a libros, a conocimientos, a arte. Seguí mi olfato y acabe en una librería, de alguna manera me sentí como si regresara a casa. ¿Alguna vez fui escritor? No lo sé.  Solamente soy un extraño en una tierra extraña, me dije. El pasado no existe, solo el presente.  Y en este presente estoy rodeado de viejos amigos. Las lágrimas se me salen de los ojos sin permiso alguno,  lagrimas de alegría, de reencuentro.

Leí, claro que leí, me sumergí en una historia de un escritor que me sonaba de algo. Cada letra, cada palabra, cada párrafo y cada página me llenaban de vida. Me sentía libre, curiosamente el escritor hablaba sobre la esclavitud que nuestra mente era capaz de crearnos.

Recordé sueños, recordé habitaciones confortantes, recordé la tinta, recordé las páginas, recordé alegrías, recordé tristezas, recordé amor. ¿Quién era antes? ¿Qué soy ahora? ¿Qué quiero ser? ¿Seguí mis sueños? ¿Luche por mis metas? ¿Alguna vez reí? ¿Alguna vez ame? Peor aún ¿alguna vez me amaron?

Todas esas preguntas regresaron a mi cabeza, como si alguna vez  hartas de estar despiertas día y noche y muertas de cansancio, hubieran azotado el suelo de mi cabeza  sin posibilidad de despertar. Ahora por fin despiertan de ese letargo.

Oía ruido a mí alrededor, alguien me gritaba algo; “salga de aquí”  “llamare la policía”  “Me está oyendo” “tiene que irse de aquí” Solo una me despertó. “Deje ese libro, por favor” dijo una chica muy linda que se había acercado a mí.  Un recuerdo me golpeo como una bala directo al corazón. “Deja ese libro de una buena vez ¿que no vez que te está destruyendo? Nos está destruyendo…” Eran palabras que ella había dicho. Ella…

Salí corriendo de la biblioteca con los recuerdos como cuchillos perseguidores que cortaban partes de mi mente y partes de mi corazón.

Conocimiento, orgullo, poder, dinero, peleas, malos entendidos,  gritos, confusión, desesperación, abandono, dolor, alcohol, drogas, calles, callejones, lluvia, olvido…

Una lista resumida de lo que yo había vivido y que había odiado ser. En las calles había matado mis sentidos, había matado todo excepto mis pensamientos. Pero los mantenía alejados de mi pasado.

Recordé que solo existía el presente, ¿quién me había enseñado eso? ¿El gato? ¿La paloma? ¿Esa anciana que siempre hablaba de Dios? ¿Yo mismo? Como fuera, era verdad. Todavía tenía presente y por lo tanto había la posibilidad de un futuro.

Mire el reloj en la torre de la iglesia… sonreí, apenas eran las 8 P.M.

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Scarlett Johansson

Posted in mis dibujos with tags , , , , , , , on febrero 5, 2013 by Emmanuel

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Scarlett Johansson, Hecho con lapiz y carboncillo. Espero les guste.