Cuan viejo el Acebo llegó a ser.

**************************************************************************************************************************

s_beyond_the_invisible_line_by_anotherwanderer-d6fqzvh

En un Principio, fue el bosque.

Era un bosque fuerte, y viejo. Y crecía al lado de un arroyo, cerca de una torre toda de piedra.

Había un tibio sol, eso era bueno. Había  enredaderas, eso era malo. Había viento, y eso no era ni bueno ni malo. Solamente  hacía que las hojas y las ramas se mecieran.

También había una dama, ella tampoco era ni buena ni mala. Ella venia de la torre. Cambio la tierra he hizo un jardín. Corto los otros árboles y los quemo en la torre.

Pero el árbol de Acebo ella no lo corto. El Acebo creció y expandió sus ramas en los espacios abiertos. Y eso fue bueno.

Paso el verano, que era cálido. Paso el invierno, que era frio. Había pájaros, que no eran ni cálidos ni fríos. Ellos construían nidos y a veces cantaban.

Ahí también estaba la dama. Ella tampoco era cálida ni fría. El Acebo, crecía a un lado del arroyo, sus ramas esparcían su tierna sombra.

La dama se sentaba debajo del Acebo leyendo libros.  Trepaba sobre el Acebo buscando nidos. Descasaba sobre el Acebo, durmiendo bajo su tierna sombra.

Estas cosas no eran ni buenas ni malas. Ninguna de ellas era tibia o fría. Simplemente eran.

Había el amanecer, que era luminoso.  Había el anochecer, que era oscuro. Había una luna, que era ambos, luz y oscuridad.

Había un hombre. Él era ambos. Venia de la torre. El y la dama se sentaban a un lado del Acebo Ambos cerca del Acebo. Ambos.

El hombre le hablo a la dama. El hombre enseño a la dama. El  hombre le canto a la dama.

El hombre dejo la torre. La dama dejo la torre. Ambos dejaron la torre. Ambos.

El jardín creció. El jardín quedo desatendido, cambio.  El jardín creció y cambio y entonces el jardín dejo de ser.

La torre no creció. La torre quedo desatendida, no cambio. La torre no cambio y permaneció.

El Acebo Creció. No cambio. Permaneció.

La dama regreso a la torre.

Corto una rama del Acebo para hacer una corona, lo cual fue malo. Ella corto las enredaderas y las quito de las ramas, lo cual fue bueno. Ella cambio la tierra he hizo un jardín, que no fue ni bueno ni malo.

Se sentó debajo de del Acebo leyendo libros y lloro. Se sentó bajo el Acebo en el sol y lloro. Se sentó bajo el Acebo en la lluvia y lloro. Se sentó bajo el Acebo y la luna y lloro.

Estas cosas no fueron ni buenas ni malas.

Se sentó bajo el Acebo y canto.

Se sentó bajo el Acebo y canto.

Se sentó bajo el Acebo y canto.

La dama se sentó bajo el Acebo, eso fue bueno. La dama lloro, eso fue  malo.

La dama canto, eso era bueno. La dama dejo la torre, eso era malo. La torre permaneció, eso no fue ni bueno ni malo.

El Acebo cambio, lo cual fue bueno y también malo.

El Acebo permaneció. Había un arroyo que era hermoso. Había viento que era hermoso. Había pájaros que también eran hermosos.

La dama vino a la torre, lo cual fue bueno. Ella cambio la tierra, lo cual fue bueno. La dama canto, lo cual fue hermoso. Crecieron tomates, y ella los comió, y eso fue bueno. La dama se sentó bajo el Acebo leyendo libros, lo cual fue hermoso y bueno.

Hubo sol y lluvia. Hubo día y noche. Hubo verano e invierno.

El Acebo crecía, y eso era bueno.  La dama se sentaba sobre sus nudosas raíces y pescaba. Y era bueno. La dama miraba las ardillas jugar entre sus hojas y reía, y eso también era bueno.

La dama se torció el pie con una piedra, y eso fue malo.  Ella se recargo contra su tronco y frunció el ceño, y eso también fue malo. La dama canto una canción para el Acebo. El Acebo escucho. El Acebo se dobló. La dama canto y una rama se convirtió en un bastón, y eso fue bueno.

Camino apoyándose en él, y eso fue bueno.

La dama trepo sobre sus ramas más altas, mirando dentro de los nidos, eso era bueno. La dama se pinchó las manos en sus espinas, lo cual fue malo. Ella chupo la perla brillante de su pulgar, y se deslizo, y grito, y cayó.

Y el Acebo se dobló.  Se dobló. El Acebo doblo sus ramas para poder atraparla.

Y la dama sonrió, eso sí que fue hermoso. Pero había sangre en sus manos, y eso era terrible. Pero la dama miro su sangre, y rio, y canto. Eran bayas brillantes como la sangre, y eso fue bueno.

La dama hablo al Acebo, fue algo bueno. La dama le dijo cosas al Acebo, También fue bueno. La dama canto y canto y canto para el Acebo. Lo cual fue maravilloso.

La dama tenía miedo, y eso era malo. Ella miro la corriente de agua. Miro en el cielo. Escucho al viento, y tenía miedo. Y eso era malo.

La dama se dio la vuelta hacia el Acebo. La dama descansó su mano en su tronco. La dama le hablo al Acebo. El Acebo se dobló, y fue algo bueno.

La dama tomo aliento y le canto una canción al Acebo. Ella cantó una canción y el Acebo se acurrucó profundamente en la tierra. Canto una canción a todo lo largo de la corriente y un nuevo brote de Acebo nació de la tierra. Ella  canto y en todo alrededor de la torre trepo un nuevo Acebo. Canto en la cima de la torre y ahí creció un nuevo brote de Acebo.

La dama canto y se volvieron uno. Alrededor de ambos ahí creció un nuevo Acebo. Un nuevo brote creció y se enredó en la torre. El nuevo Acebo creció y abrió su follaje hacia lo alto del cielo. Ella canto hasta que ninguna parte de la torre pudo verse, y eso fue bueno.

La dama se paró a un lado del viejo Acebo, sonriendo.  Miraron hacia su recién crecida arboleda, y fue buena.

El viejo Acebo parado a un lado del arroyo contemplo las colinas que tenía debajo. Se puso de pie junto a la orilla de su nuevo bosque y sintió la tierra debajo y supo que era bueno. Sintió el sol sobre sus hojas y sabía que era bueno.

El viento rozó contra él. El viento era malo. Se inclinó. Dobló las ramas en contra de laventana en la torre.

La dama se acercó a él. Ella miró hacia las colinas. Hubo un atisbo de humo en el cielo. A lo lejos, Habían formas que se movían a través de las colinas.

Había grandes lobos negros, con bocas de fuego. Había hombres que habían sido transformados a medias en pájaros. Eran ambos, y  malos.

Lo peor de todo había una sombra torcida que asemejaba a un hombre. El viejo Acebo sentía la tierra alrededor de este último crecer enferma, y tratando de alejarse.

La dama se paró detrás de su tronco. Tenía miedo. Se asomó hacia las colinas cercanas. Las formas se acercaban cada vez más, lo cual era malo.

El antiguo Acebo se inclinó. Se inclinó hacia la dama.

La dama lo miro. Miro a las colinas cercanas. Le puso la mano sobre su tronco, fue algo bueno. La dama pregunto. El acebo se dobló de nuevo.

La dama canto. Canto al Acabo. Le dijo cosas. Le dijo sus palabras. Ella lo dijo.

El viejo acebo se dobló y se convirtió en un hombre. Era ambos, y era bueno.

La dama canto, el nuevo Acebo se convirtió en una lanza, y esto fue bueno.

El viejo Acebo doblo sus ramas y tomo la lanza. El viejo Acebo estiró sus raíces y se dirigió a través de la arroyo. Golpeo a los lobos y los ensarto la tierra. Doblo sus ramas y saco otras lanzas. Lo mordieron, pero eso no fue nada para él. Apretó a los hombres-pájaro, los atrajo hacia él, y los desgarro.

Al final vino la cosa hecha de sombras, y fue malo. Cuando se movía por el suelo el sentía la tierra intentando arrastrase lejos. Se sintió enfermo y se apartó del contacto con la cosa hecha de sombras.

El viejo Acebo dobló las ramas otra vez, y trajo una lanza, su madera de color verde vivo. Su hoja tan brillante como la sangre de la baya. La condujo hacia la cosa hecha de sombras, Y lo ensarto hasta la tierra, y lo vio aullar y quemarse y morir, y fue bueno.

El viejo Acebo volvió a la torre,  y fue bueno. La dama le sonrió y le canto, y fue muy bueno. La dama miro sus heridas. Lloro y le canto, y él se dobló, y eso fue bueno.

La dama le dijo que se debía marchar, y eso fue malo. Dijo que regresaría, y eso fue bueno. Dij que sería peligroso, y el viejo Acebo estiro sus raíces dispuesto a cruzar el arroyo.

Ella negó con la cabeza. Le dijo que se quedara. Que se quedara ahí junto a la torre. Que la mantuviera segura hasta que ella regresara.

El viejo Acebo estiro sus raíces hasta que quedo junto a la torre. La dama entro, luego salió. Le dijo adiós.

El viejo Acebo se inclinó, y de una rama, hizo para ella un bastón de madera verde y húmeda.

El viejo Acebo se dobló, y de sus ramas, tejió una corona para ella, todas luminosas con bayas.

El viejo Acebo, convertido en hombre, le rozó la mejilla con su propia mano de corteza rugosa.

La dama lloro, y rio, y se fue. Y eso fue bueno y malo, ambas y ninguna, todo a la vez y algo más.

El Viejo Acebo permaneció. La torre permaneció. El viejo acebo permaneció junto a la torre. El viejo Acebo en todo alrededor de la torre.

El viejo Acebo permaneció, y eso fue bueno.

El verano se fue.

El invierno se fue.

El jardín se fue.

El viejo Acebo permaneció, y eso fue bueno.

Los huesos de los lobos se fueron.

Los techos de la torre se fueron.

Los cristales de las ventanas se fueron.

El viejo acebo permaneció, y eso fue bueno.

El arroyo se fue.

La torre se fue

El Viejo Acebo permaneció.

*********************************************************************

Historia: Patrick Rothfuss

Traducción: Emmanuel Goyer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: