Archivos para el loco

***El rey sabiO***

Posted in Sin categoría with tags , , on diciembre 22, 2011 by Emmanuel

Había una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder como
sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría.
Había también un el corazón de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que bebían todos los
habitantes; incluso el rey y sus cortesanos, pues era el único pozo de la ciudad.
Una noche, cuando todo estaba en calma, una bruja entró en la ciudad y vertió siete gotas de un
misterioso líquido en el pozo, al tiempo que decía:
-Desde este momento, quien beba de esta agua se volverá loco.
A la mañana siguiente, todos los habitantes del reino, excepto el rey y su gran chambelán, bebieron del
pozo y enloquecieron, tal como había predicho la bruja.
Y aquel día, en las callejuelas y en el mercado, la gente no hacía sino cuchichear:
-El rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán perdieron la razón. No podemos permitir que nos
gobierne un rey loco; debemos destronarlo.
Aquella noche, el rey ordenó que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y cuando se la
llevaron, el soberano ávidamente bebió y pasó la copa a su gran chambelán, para que también bebiera.
Y hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Wirani, porque el rey y el gran chambelán habían
recobrado la razón.

 

Autor: Khalil Gibran

***El loco y sus mascaraS***

Posted in literatura with tags , , , , , , , , on octubre 21, 2008 by Emmanuel

Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:

Un día, mucho antes de que nacieran muchos dioses, desperté de un profundo sueñoy descubrí que me habían robdo mis máscaras- sí; las siete mascaras que yo mismo había confeccionado, y que llevé en siete existencias distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:

-¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!

Hombres y mujeres se reian de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas.

Y cuando llegué  a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó

-¡Miren! ¡Es un loco!

Alcé la cabeza  para ver quien gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. y como si fuera presa de un trance, grité:

-¡Benditos! ¡Benditos sean lo ladrones que me robaron mis mascaras!

Así fue que me convertí en un loco

Y en mi locura he hallado la libertad y seguridad;la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido; pues quienes no comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.

Pero no déjeis que me enorgullesca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.

Autor: Khalil Gibran/obra: el loco